lunes, 26 de julio de 2010

Al borde


Salto al vacío. Me lanzo. Podría no hacerlo... (¿podría?), pero bueno, me la juego, quiero intentarlo. Hay señales que me dicen que quizá pueda salir bien, que quizá puedo hacerte sonreír de verdad. Te miro y me pierdo en ti. Aún puedo sentir mi brazo rodeando tu cintura mientras escucho tu respiración al dormir. Fue un suplicio salir de ahí. Sentí que era una unión perfecta, como nunca fue antes con nadie. Notaba cómo mi cuerpo se acoplaba al tuyo rozando la perfección.

Me agarrabas, sentía que me sostenías, que de esa manera podría con todo y más. Mientras yo hundía mi cabeza en tu hombro con el fin de perderme en ti y que esa noche no terminara jamás. Sin embargo, en cuanto quise darme cuenta, un sonido estridente y de muy mal gusto en ese momento me sacaba de mi mejor sueño a tu lado. Una hora más... dadme una hora más... Mereció la pena haceros esperar. Lo supe en cuanto noté sus labios sobre mi piel aquella mañana. ¿Podría existir un despertar mejor que ese? Mmm.. quizá si, sólo uno en el que no tuviera que separarme de ti tan rápido, uno en el que no tuviera que alejarme tantos kilómetros de ti después.

Tengo en mi memoria el momento en el que supe que esto empezaba a escapar de mi control...

Me preguntas si realmente merece la pena, pero serás tu misma la que encuentre la respuesta. Voy a fabricar miles de recuerdos buenos a tu lado para que, cuando te vayas a dormir, yo sea tu único y mejor pensamiento del día...

martes, 13 de julio de 2010

Tu recuerdo


Tu imagen me persigue. ¿Qué me pasaba aquella noche? Ya sé, apenas había dormido la noche anterior, y tenía alucinaciones. Te veía en todos sitios, todas llevaban tu rostro. Ahora dueles. No puedo ver tus fotos más de 2 segundos, las paso rápido porque me hechizas. Me encierro. Todo es genial, nunca hubo nada entre nosotras, es mejor pensar así porque sé que no volverás. Pero yo te miraba, te observaba dormir, y sentía que tenía que cuidarte, que quería protegerte, que quería sacarte de esas pesadillas en las que te sumergías. Quería que tu ceño fruncido se convirtiera en esa cara de ángel que se te pone con los buenos sueños. Y rezaba... no sé a quien, pero pedía, suplicaba al cielo, daba mi vida a cambio de que pudieras dormir más de 20 minutos seguidos, de que pudieras descansar de verdad. Y así fue. Tuviste 3 o 4 sueños plácidos, alguien hizo que mi deseo se cumpliera. Supongo que pasará, todo pasa, ¿no? Pero no puedo frenarme, cuando cierro los ojos te sigo sintiendo tan cerca de mi como aquella noche. No creo que vuelva a verte en mucho tiempo, quizás nunca, a no ser que tú me lo pidas, y sé que no lo harás. Este pensamiento me invadía, me quemaba, y quería darte el último beso, lo necesitaba, aunque nadie lo entienda. Me hubiera arrepentido de no haberlo hecho. Y quise luchar, como me dijo una amiga que hiciera, pero al final esa lucha cambió de dirección, y ahora lucho, pero por no quererte, por hacerme creer que no eres nada. He luchado durante dos días por evitar tu mirada, evitar buscarte, he intentado rozarte lo menos posible, porque cada vez que lo hacía, un imán me acercaba más y más a ti.. Ahora, día tras día, me repetiré que estoy genial, me engañaré a mí misma y a todos los demás... Mientras, mi miedo sigue avanzando, sigue comiéndome por dentro, y yo sigo golpeándome el pecho intentando acabar con él, pero... "vencerá, lo invadirá todo..".

martes, 6 de julio de 2010

498


Me molesta, me jode soberanamente. Voy a tardar en olvidarte, como mínimo, 19 días y 500 noches. Si, 500 noches, con sus respectivas vueltas en la cama, pensamientos, sueños... etc. Hoy he pensado en ti más que ayer. Aún ahora noto tus labios sobre los míos, o recorriendo toda mi piel. Puedo sentir tu respiración agitada en mi oído, o cómo te estremeces cuando rozo el lóbulo de tu oreja. Te has quedado atrás, como otras tantas, no quieres avanzar, te anclas en el pasado, sigues teniendo pesadillas porque no le dejas a tu corazón recuperarse. Tienes miedo. La primera noche soñaste conmigo, y te gustó, pero sigues empeñada en correr a través de ese bosque por el que te persiguen, ¡sin darte cuenta de que nadie lo hace! Es tu miedo el que no te deja levantar la cabeza. Me gustaría estar ahí cada noche, sé que dejarías de tener pesadillas. Me pasaría la noche contemplándote, acariciándote, paseando mis dedos por tu ombligo, por tu espalda, con el fin de hacer que tu sueño fuera más placentero. Yo podría hacerte feliz, podría hacerte sonreír cada día, podría hacerte ver que soy lo que necesitas. Me gustaría luchar, pero me da la sensación de que es una batalla perdida. Era una batalla perdida desde el primer día. Ella sigue ahí, ¿verdad? Siempre llego tarde a todas partes, y mira que odio la impuntualidad. Joder... son tus ojos, tu sonrisa, tu voz... Tampoco yo logro entenderlo. Pero creo que voy a copiar tu estrategia. Acabo de colocar una enorme coraza sobre mí. Seguiré pensando en ti aunque no te tenga aquí, de esas 500 noches, he cumplido 2. Ya solo quedan 498.

Conmigo hubiera sido tan fácil como respirar.......

domingo, 4 de julio de 2010

De malos sueños y ojos deslumbrantes


¿Cómo se explica algo así? Seré imbécil.... Estoy cansada.... Se acabó. Cerrado por derribo. No quiero volver a abrir más. Sentir... qué tontería. Todo debe empezar a ser diferente. Mi cabeza tiene que cambiar, y mi corazón también. Soy estúpida. Si el ser humano tropieza dos veces con la misma piedra, yo ya tengo esa jodida piedra machacada, porque habré caído 4 o 5 veces ya. Parece mentira, después de todo lo que he vivido, sigo jugando la misma carta. Parecía demasiado real joder. No puedo entenderlo. Quiero comprarme la capacidad de la indiferencia, la frialdad, el poder rozar una piel hasta erizarla y no acordarme al día siguiente de a quien pertenecía dicha piel. ¿Qué es todo esto? Es que soy de otro planeta, ¿verdad? Dime que sí, quizá ese sea mi mayor alivio hoy. ¡Necesito correr! Necesito salir de aquí para ir a... ¿a dónde? Ni siquiera tengo a donde ir. Solo puedo encerrarme en mi cuarto, sentarme en el suelo en una esquina, escribir, llorar, pensar, tumbarme, levantarme, dar vueltas, abrir la puerta del armario por si entra alguien para que no me vea, esconderme, y llorar, seguir llorando, y el tiempo pasa... Apenas dormí, y sé que si me echara en la cama caería fácilmente, pero no puedo, no quiero, no sé lo que necesito. O sí, necesito que vuelva, y me diga que he tenido una pesadilla que se ha escuchado desde su casa, que todo es mentira, que todo sigue como estaba. Y entonces yo encuentre la capacidad para echarme atrás a tiempo, como nunca hago, como siempre he debido hacer. Lo sabía, me falta la valentía para aceptar que, una vez más, no fui suficiente, no soy esa, no soy lo que alguien necesita. Quizá esté escrito, quizá sea el destino, mi destino. Quizá sea el momento de dar un giro de 180º (:P belga_seg..). Madrid, 16 de agosto.