miércoles, 31 de octubre de 2007

Las olas (Virginia Woolf)

Puede esto durar? -me pregunté-.
Así revivo mi vida pasada, escena por escena. Para siempre, siempre, juré. Después, como de costumbre, caí en la duda. Te cogí la mano. Me dejaste. El descenso a la estación del metro fue como una muerte. Quedamos separados, alejados por todas esas caras, y por el hueco viento que rugiente parecía barrer pelados peñascos. Estuve sentado, con los ojos abiertos, en mi aposento. A las cinco supe que eras infiel. Cogí el teléfono, y el run, run, run, de su estúpida voz en tu vacía habitación golpeaba mi corazón, hundiéndolo, cuando la puerta se abrió, y allí estabas tú. Este fue, entre todos, nuestro más perfecto encuentro. Pero estos encuentros, estas separaciones, acaban destruyéndonos.

Pero si un día no vienes después del desayuno, si un día te veo a través de cualquier espejo buscando, quizá, a otro, si el teléfono suena y suena en tu habitación vacía, entonces, después de indecibles angustias, entonces -porque la locura del corazón humano no tiene límites- buscaré y encontraré un tú como el tuyo. Entretanto, borremos de un golpe el tic-tac del reloj del tiempo. Acércate más.

jueves, 18 de octubre de 2007

La chica del vestido rosa

Te preguntas por qué, y no logras entender, no alcanzas la razón, y te torturas, te castigas a pensar en ello, una y otra vez. Pensar por qué, después del daño que te he hecho, del daño que me has hecho, después de acabar con todo, de rompernos mutuamente, como nunca lo habíamos hecho, por qué después de todo esto, volvemos a vernos, volvemos a mirarnos, volvemos a reírnos juntas, en definitiva, volvemos.
Me preguntas a mí. Te desquicia, no, no te desquicia, te asusta, en realidad y debajo de esa persona que por fuera parece infranqueable, se esconde alguien mucho más persona de lo que yo misma creo.
Y yo, qué quieres que te diga. Hay cosas que se nos escapan, por lo menos a mí. Tu sonrisa me pierde, y puedes acabar conmigo de 2000 formas distintas, a cada cual más dolorosa, que volveré a buscarte, una y otra vez, a cada instante...

viernes, 12 de octubre de 2007

Ese último momento

Frío.. Siento frío cuando no estás, porque si tú no estás, no está nadie, y entonces me siento como una idiota. Idiota por seguir esperando(te). Esperar que aparezcas por el mesenger, esperar un toque tuyo, un sms, esperar simplemente a que quieras estar conmigo. Idiota e ilusa. Ilusa por creer que algún día serás sólo mío, ilusa por imaginarnos de la mano por la calle, o por soñarte al lado mío cada noche, abrazarme a un osito soñando que eres tú. Lo sé, sí, sé que soy una idiota y una ilusa, ¿pero quién puede resistirse a los momentos buenos? Me haces perder la cabeza. Contigo pierdo el control de tal forma que me asusto, me asusta llegar a casa y ver esa cara de tonta que me dejas, me asusta levantarme cada mañana pensando en el momento de volver a vernos, y, sobre todo, me asustan mis ganas por hacer cosas para enamorarte. Soy idiota, ilusa, y miedica, pero TE QUIERO.

viernes, 5 de octubre de 2007

Introducción

No te conozco, no me conoces, no nos conocemos, y eso, me ha llevado a esto, a escribir, a describir aquí mis emociones, mis sentimientos, mis miedos, mis pensamientos. Todo lo que escriba aquí formará parte de mi día a día, y me alegra saber que nadie conocerá mi persona, así no me veré juzgada ni preocupada de qué pensarán las personas que puedan verse implicadas en mi historia. Yo, libre de pensar, libre de expresarme, libre de soñar, libre de odiar, libre de llorar, libre de reír.. Hoy, aquí, comienza mi Historia.