Es tan fácil que se rompa todo en un segundo...Ni siquiera puedo decir que lo viéramos venir, o lo que es peor, quizá lo vimos y nos hicimos los ciegos. Soy una cobarde, siempre lo he sido, siempre huyo. No soy capaz de aguantar, me mantengo unos breves segundos y empiezo a temblar y a notar como me derrumbo por momentos. Siempre aguardando desde la distancia, escuchando a hurtadillas lo que no quiero que me digan a mí directamente, lo que no quiero escuchar. Y esperando. Esperando el momento de salir de aquí, de irme lejos, y llorar sin paredes ni puertas que escuchen, porque no puedes mostrarte débil, no ahora que se necesita ser fuerte.
Pero no puedo, no puedo ser fuerte escuchándote así. A mí no me enseñaron de pequeña que los mayores sabían llorar como yo. Se supone que son ellos los que te consuelan a ti, porque ellos son grandes y no lloran, ¡¡no lloran!!
Nunca lloran... Son grandes... Y fuertes... No lloran...
"Rezad por mí.............."